INCIDENTES DURANTE UN RECORDATORIO DE LA INUNDACION DE
ABRIL DE 2003
Santa Fe: atacan la gobernación en un acto de los
inundados
Manifestantes tiraron bombas y piedras. Hubo focos de
incendio pero no se reprimió.
SANTA FE. ESPECIAL.
La
Casa de gobierno de Santa Fe sufrió anoche las consecuencias de un día de
furia. Fue durante la protesta de unos 2 mil damnificados por la inundación
del Río Salado, quienes ayer se concentraron frente a la sede del gobierno
para recordar aquel trágico 29 de abril de 2003. La Policía no reprimió, y
hubo 6 efectivos lesionados.
Los incidentes comenzaron cuando un grupo se desprendió de la columna principal
y cargó con bombas de estruendos y elementos contundentes contra los vidrios,
ventanales y puertas de acceso de la Gobernación. Hubo destrozos importantes
en algunas oficinas de la planta baja, dos de las cuales sufrieron un
principio de incendio, que fue rápidamente controlado. Algunos de los
manifestantes llegaron a ingresar a la Gobernación, intentando llevarse algunas
cosas.
Por orden del gobernador Jorge Obeid, la Policía santafesina se replegó al
interior del edificio ubicado frente la Plaza de Mayo y evitó confrontar con
los manifestantes. Un centenar de jóvenes, algunos encapuchados, cargaron
entonces contra las instalaciones, arrojando piedras y rompiendo los ventanales
y equipos de aire acondicionado.
El vallado anti—tumulto fue arrasado por los manifestantes, que terminaron por
desnaturalizar una protesta que se pretendía pacífica por parte de los vecinos
que reclaman un resarcimiento total por las pérdidas sufridas por la inundación,
en la que murieron 23 santafesinos.
La Coordinadora de Barrios Inundados fue el primer grupo que se retiró de la
plaza ante el cariz que habían tomado los acontecimientos. Solo permanecieron
un centenar de piqueteros nucleados en la denominada organización "vecinos
autoconvocados". "Fueron 15 minutos de furia de un grupo de
inadaptados que nada tienen que ver con quienes nos reunimos para exigir
respuestas al Gobierno", dijo una vecina del barrio Chalet.
Según pudo saber Clarín, el ministro del Interior, Aníbal Fernández,
mantuvo contactos con Santa Fe para evaluar lo que estaba ocurriendo. En el
gobierno provincial se hablaba de que los incidentes habrían sido
protagonizados por unas 20 personas y algunas —según esa versión— tendrían
antecedentes por robos.
Ya con la situación controlada y sin que se produjeran detenciones, la causa
quedó en manos del juez José García Porta.